Pescado en el Cantábrico, transportado hasta el Eroski de Mutilva en un camión frigorífico, expuesto sobre hielo y rodeado de rapes, navajas y besugos, envuelto en papel por una dependienta que obedece el pedido de un cliente espigado, incorporado a una bolsa-termo de plástico junto a unas sardinillas que le acompañan en el sentimiento y, finalmente, escaneado para Dios sabe qué. La gente hace cosas.